
La semana pasada terminó la que para mi ha sido una de las mejores series de los últimos años; Boston Legal.
Ya la recomendé en un post hace unos meses.
Tras 5 temporadas en antena, el bufete “Crane, Poole & Schmidt” cierra sus puertas definitvamente. Ha sido un final de serie estupendo. ¡Ojalá todas las series acabaran de la misma manera, dando a su público exactamente lo que quiere ver!
La calidad del episodio ha sido insuperable. Dándonos los mejores momentos a los que nos tiene acostumbrados. Y la resolución final… absolutamente maravillosa. No ha sido un final triste, sino todo lo contrario, ha sido un final para celebrar. La serie se lleva consigo 5 premios Emmys y 1 Globo de Oro… aunque predigo algun premio más, teniendo en cuenta que entra en competicion para los premios del año que viene… Creo que no se ira con las manos vacias en los Emmy’s. Aquí coloco la escena final de la serie. ¡Enorme!
Pues poco más que decir, que en el fondo me da muchísima pena que se termine, porque ha sido una serie verdaderamente especial para mí y de las pocas que me han hecho reir (Menos mal que queda 30 Rock para rato, porque sino…) Pero creo que se ha despedido en el momento justo. 5 Temporadas y en todo lo alto. ¿Se puede pedir mas?
¡Denny Crane!

Aquí no hay problemas… Aquí la vida es divina… Hasta la orquesta es divina.
Hoy quiero hablaros de una película que me gusta ver de vez en cuando. Además de tenerle un aprecio especial por ciertos motivos, la película es muy buena. Cada vez que me aburro y no tengo ganas de nada en concreto, cuando estoy de bajón y me apetece algo divertido pero con chicha… enciendo el DVD y me dispongo a ver una de esas películas que apenas nadie conoce (y creo que ahí radica su grandeza): “De profesión, solteros”. 

