¿Qué correrá por nuestras cabecitas que, cuando estás “tan agustito” con los amigos en un ambiente distendido; de nuestro cerebro empiezan a brotar esas Frases Célebres que marcan ese momento y que luego perduran en el ambiente del grupito (por llamar de alguna manera a ese PLASMA grisáceo y casi corpóreo que respiramos en todo bar que se precie) y que nos hace recordar de nuevo esos momentos vividos cada vez que escapan de la boca de alguno de los habituales tertulianos?
Es por todos sabidos que todo grupito que se precie se compone de gente dispar pero que desde su diferente prisma hallan algo que los une; en muchas ocasiones, las buenas, por mucho tiempo, y en otras, las mejores, para siempre (os quiero chicos). Y es ahí donde surgen, es ahí donde nacen y cobran verdadero sentido las frases más absurdas que la mente humana pueda vomitar, marcando esos momentos como si fuera el título de un gran libro de aventuras o el asterisco que indica una nota al pie de página.
Puedo recordar ahora una memorable donde las haya:
- ¿a dónde vamos?
Podría ser una frase de lo más común si no estuviera encuadrada en un momento de lo más estático de nuestras vidas, anclados a sendos litros de cerveza y apalancados en las correspondientes sillas de playa, siendo justo en el instante menos apropiado cuando de mi garganta brotó cual trino de jilguero la frasecita (no se por qué) y desde ese momento cuando alguien quiere recordar ese memorable momento solo tiene que ir a ese título…
-Otra quizás carezca de sentido en su plenitud, siempre que no nos traslade de inmediato al momento de su nacimiento…
¡a la Vagua. . gua.. gua……! Y nació de forma casi residual e inexplicable, aunque es una de las mejores que puedo recordar.
Como decía, nació al fusionar la siguiente receta:
-un viaje rutinario de 4 amigos a la casa de uno de ellos en la playa con el fin de beber y ver pelis malas; la canción de los Fragle Rock sonando a todo trapo y una historia ocurrida hacía no mucho que discurría en La VAGUADA que pasaría a llamarse para nosotros en Vaguaaa…gua…gua… desde entonces
Sólo puedo decir que por poco no acaba la fiesta contra un muro al provocar una ceguera momentánea en el conductor a causa de la llorera a reír. Menos mal que controlaba como un experto (eso pertenece a otra historia también con su correspondiente frase célebre)
Lo malo de esas frases es que a veces consiguen por si solas eclipsar a los momentos que las ven nacer y vivirán por siempre entre los que la sintieron por primera vez pero sin poder recordar cómo coño le dimos vida… ¡¡HUBIERAS ARDÍO!!

